Obama, Obama, en los programas de radio y TV y la prensa de los últimos días, casi no se habla de otra cosa…y hay muchos temas para tratar.
Tanto es así, que si el atentado de ayer con un tactor en Jerusalén no se hubiera producido a metros del Hotel King David, en el que se hospeda el virtual candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, el tema hubiera recibido una menor cobertura…y Barack Obama aún no había llegado al hotel.
Obama se reunió en horas de la mañana con el ministro israelíes de Defensa Ehud Barak y con el jefe de la oposición y ex Primer Ministro Benyamín Netanyahu, una reunión de estudio destinada a entender de cerca el punto de vista de Israel en el conflicto israelí palestino y para tratar lo que preocupa muchísimo a Israelíes y estadounidenses, las aspiraciones nucleares de Irán, aparejadas con las amenazas pronunciadas por el Presidente Iraní Mahmud Ahmedinajad, de borrar a Israel de la faz de la tierra.
La política exterior de Estados Unidos está centrada durante los últimos años en el Medio Oriente y todo parece indicar que continuará estándolo durante la próxima cadencia presidencial, séa quien fuera el candidato electo.
Israel mantiene intensas negociaciones de paz con el Gobierno Autónomo Palestino -el proceso de Annápolis- negociaciones indirectas con Siria y negociaciones con Hamas en Gaza por la liberación de su soldado cautivo, además de prepararse para un posible ataque contra las instalaciones nucleares iraníes y mucho del futuro de dichos procesos, para todos los involucrados, dependerá de quien séa el próximo habitante de la Casa Blanca y sus posiciones.
Pero el analista Aluf Ben, del diario Haaretz escribe ésta mañana que el senador Barack Obama visita Israel no para impresionar a los israelíes sino a los votantes judíos de Estados Unidos. Estos está preocupados por su padrastro musulmán, su segundo nombre, Hussein y su infancia en Indonesia.