Después de oír el discurso del Presidente Barack Obama, el Primer Ministro israelí Benyamin Netanyahu convocó a una rueda de consultas con sus asesores y ministros para evaluar la influencia de las declaraciones pronunciadas en la Universidad de El Cairo, sobre Israel.
Poco tiempo después Israel reaccionó oficialmente al discurso: “El gobierno espera que el importante discurso del Presidente Obama en El Cairo conduzca a una nueva era de pacificación entre el mundo musulmán y árabe e Israel. Israel está comprometida a la paz y cooperará en los esfuerzos por ampliar el anillo de la paz de acuerdo con sus propios intereses, primero y principal su seguridad”.
En un mismo párrafo, el Presidente de Estados Unidos mencionó los profundos lazos que unen a su país con Israel y el sufrimiento del pueblo judío a través de la historia, pero también el sufrimiento del pueblo palestino y la necesidad de hallar una solución de dos estados para dos pueblos.
Obama ocupa la Casa Blanca desde hace menos de medio año y Netanyahu inaguró su gobierno conservador, hace escazos sesenta días. Las entrañables relaciones entre ambos países, son mucho más antiguas que ambos, pero los tonos del choque entre las dos administraciones dan la impresión de una creciente crísis entre Washington y Jerusalén.
El histórico discurso de Obama estuvo dirijido a los factores moderados en el mundo musulmán. Para los extremistas, como Ben Laden, Hizballah, Irán y Hamas, sus argumentos no son necesarios. Tampoco los moderados se conformarán con palábras, por más bonitas que séan.
El camino elejido por la administración estadounidense para el choque con el gobierno derechista israelí, es el tema de la construcción en los asentamientos judíos en los territorios palestinos. no caben dudas que los mismos son un obstáculo para la paz, pero no el único obstáculo.
Israel ya demostró tener la capacidad de evacuar a sus propios ciudadanos, cuando abandonó la Franja de Gaza en el verano de 2005, desmantelando 25 asentamientos y todas sus bases militares. Y Washington no habla ahora de desmantelar asentamientos y evacuarlos sino sólo de interrumpir la construcción en los mismos.
Pero la lacónica respuesta israelí al discurso de Obama enseña que el gobierno de Netanyahu empieza a entender la nueva realidad en la que vive. Caducó el entendimiento alcanzado por anteriores gobiernos israelíes con el ex Presidente George W. Bush. De acuerdo con el mismo, Israel podría seguir “respondiendo al crecimiento natural de la población” en los asentamientos que se encuentran en los grandes bloques, aquellos más cercanos a la “línea verde”, la frontera israelí previa a la guerra de 1967.
Pero mientras Obama hablába en El Cairo, el Presidente de la Kneset y el Ministro de Turismo de Israel inaguraban un nuevo muséo en la Ribera Occidental. “Es turismo y no política”, fué citado el parlamentario Rubi Rivlin, quien, ó ingenuo o haciéndose el ingenuo, ignora que en el Medio Oriente todo es política.
El liderazgo de los colonos judíos en los territorios palestinos dicen que “Obama es más Hussein que Barack” y advierten que Obama llevará a Israel a ceder sobre Jerusalén.
Pero altos funcionarios de la Casa Blanca dijeron al diario Haaretz que “Israel y EEUU alcanzarán un entendimiento por el tema de los asentamientos” y que Netanyahu tiene una oportunidad de avanzar hacia la paz, con el apoyo del mundo árabe.
Corresponsal Israel Palestina
Página personal del periodista Daniel Blumenthal, corresponsal en Israel y los Territorios Palestinos de medios de prensa electrónicos de España (Cadena COPE), Francia (Radio Francia Internacional – América Latina), México (Grupo Radio Centro), Colombia (RCN TV) y Estados Unidos de América (CNN en Español).El estado de las relaciones entre Israel y Estados Unidos
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El gran problema son los asentamientos y el peso del voto de Gush Emunim que se refleja en el desproporcionado poder de los pequeños partidos religiosos; el gobierno en turno, los que le precedieron y el que vendrá, tendrán que dar concesiones a los pequeños partidos o en su defecto éstos abandonan la coalición y caerá el gobierno de coalición, por ello bien se dice que en Israel (no es caso único) la política interna es política exterior, Netanyahu debe tomar decisiones salomónicas y lidiar acrobáticamente con los colonos, cuyo grupo es pequeño pero con crucial voto duro en el sistema político.