Un atentado en los estudios de la estación siria de televisión, Al Ijbaríya, dejó un saldo de tres personas muertas. Un grupo de hombres armados irrumpió en horas de la madrugada al medio de prensa semi-oficial, detonó una carga explosiva matando a un periodista, a un editor y a otro empleado y causando grandes destrozos en la redacción y los estudios.
El Ministro de Información del Gobierno de Bashar Assad, Orman el Zuhabi, acusó a los terroristas: “Es una verdadera masacre en todos los sentidos. Mataron a periodistas sirios y a otros ciudadanos que trabajan en el edificio, además de a agentes de seguridad y a otros empleados. Una verdadera masacre”. Damasco responsabiliza a la Liga Arabe por el atentado, ya que ese organismo internacional publicó llamados a la reducción de las emisiones y las publicaciones sirias que actúan bajo los designios gubernamentales.
Mientras tanto, más de medio centenar de personas murieron en Siria en distintos actos de violencia durante las últimas veinticuatro horas, la mitad de ellas en los alrededores de la capital, informaron grupos opositores y de derechos humanos.
Al jurar a un nuevo gobierno, el Presidente Bashar Assad dijo que su país estaba en una verdadera guerra.
Turquía adviertió a Siria que mantenga a sus fuerzas lejos de la frontera y el pacto de la OTAN declaró su apoyo a Ankara y condenó a Siria por derribar un avión turco, tres días atrás.