Corresponsal Israel Palestina

Página personal del periodista Daniel Blumenthal, corresponsal en Israel y los Territorios Palestinos de medios de prensa electrónicos de España (Cadena COPE), Francia (Radio Francia Internacional – América Latina), México (Grupo Radio Centro), Colombia (RCN TV) y Estados Unidos de América (CNN en Español).

Archivo para diciembre, 2016

“La realidad habla por sí misma”

Shaul Arieli.
Me tomé el trabajo de traducir el artículo escrito por el investigador político Shaul Arieli, reaccionando a las ideas elevadas por el escritor A.B. Yehoshua (https://es.wikipedia.org/wiki/Abraham_B._Yehosh%C3%BAa) y al “a dedo” político al que trató de subirse el ministro Naftali Bennett, (https://es.wikipedia.org/wiki/Naftali_Bennett) , porque es importante conocer el triunfo de la realidad sobre la fantasía.

“La realidad habla por sí misma”
Shaul Arieli (Publicado en “Haaretz” el 29 de Diciembre de 2016).

Si hay una señal más clara de que el “ambiente” reinante en Israel es de mesianismo, opacidad y desconexión, (ambiente impulsado primero y principalmente por el Primer Ministro Netanyahu), se expresa en el triunfo de la fantasía sobre la realidad en el terreno. No caben dudas que es posible convencer aún sin correlación con la situación en el campo, que la ambigüedad, la guerra psicológica o la desinformación intencionada pueden derivar en los resultados deseados aún si la realidad física muestra un cuadro opuesto, que el “campo de batalla”, contrariamente al espíritu reinante, es un evento limitado y definido por el lugar y el momento.

Por ese motivo, es difícil entender el giro ideológico tomado últimamente por A.B. Yehoshua al declarar que la solución de dos estados para dos pueblos es ya inalcanzable y que “es imposible evacuar a 450 mil colonos”.
Es difícil de entender por qué motivo se envolvió Yehoshua en el mismo ambiente de fantasía y optó por esgrimir un estandarte blanco en nombre de la solución de dos estados, aún sin conocer la realidad de los asentamientos en Cisjordania. En medio de su angustia, busca, como muchas otras buenas personas, soluciones desconectadas de la historia del conflicto, de las aspiraciones nacionales de las partes y principalmente de la realidad física, y demográfica en Cisjordania. Es evidente que su distancia física del terreno le llevó al campo de la desesperación, y ello no es nada bueno.
Si Yehoshua viajase, por ejemplo desde ”Gush Etzion” hasta la Línea Verde al sur del Monte Hebrón, descubriría que su auto es uno de los pocos vehículos con patente israelí que transitan en medio de largas columnas de vehículos y transportes palestinos y que está protegido por decenas de patrullas militares israelíes y puestos de cemento armado a la vera del camino. Descubriría que en esa zona hay solo una localidad judía en el que habitan 5000 personas, “Kiryat Arba”. Se trata de una localidad que se deterioró social y económicamente al nivel 2, que caracteriza generalmente a la población árabe y ultra religiosa de Israel.
Si Yehoshua mirase a su alrededor y mezcla lo que vé con los datos de acceso libre que hay en Internet, entendería que en la provincia de Hebrón habitan por lo menos 750 mil palestinos y no se atrevería a decir que su supremacía demográfica y regional está “amenazada” por los asentamientos en esa zona sur de Hebrón, a pesar de que no cuentan con más de 8410 habitantes. Si detuviera su tránsito de vez en cuando, podría apreciar el caudal de la industria y el comercio palestinos (el 40% de la economía de Cisjordania) y de la evidente ausencia de la industria o la agricultura israelíes.

Por otra parte, si viajara a la zona norte de Samaria y cruzara la cerca de seguridad en el cruce “Reihan”, A.B.Yehoshua descubriría que la presencia israelí aquí se limita a dos pequeños asentamientos, “Mevoh Dotan” y “Hermesh”, en los cuales habitan en total 718 israelíes, apoyados económicamente por el movimiento “Amana” y por presupuestos nacionales excepcionales y que están protegidos por grandes fuerzas del ejército. En los territorios que los rodean, que son 4 veces mayores que el área de la Franja de Gaza, entre “Naplusa” y la Línea Verde, habitan hoy 400 mil palestinos. Lo vuelvo a escribir, 718 israelíes que habitan en el seno de 400 mil palestinos.
Desde aquí, Yehoshua puede dirigirse hacia el este de Samaria y el Valle del Río Jordán y mirar, desde la ventana a lo largo del camino, los centenares de miles de dunams de tierras agrícolas palestinas, la mayoría de las cuales tienen plantaciones de olivares, debido a las limitaciones impuestas por Israel al desarrollo agrícola palestino en las zonas “C”. Descubrirá que en la Municipalidad Regional “Arvot Hayarden”, que se extiende sobre 840 mil dunams (aproximadamente el 15% de los territorios de Cisjordania), hay 22 pequeños asentamientos en los cuales habitan solo 5101 israelíes. En algunas de esas localidades se registró una reducción absoluta del número de israelíes. El caso más claro se observa a “Maale Efraim”, en donde 1 de cada 4 habitantes la abandonaron durante los últimos cinco años y que registra uno de los mayores niveles de desocupación. Finalmente, Yehoshua podrá dirigirse hacia el sur en dirección a la Municipalidad Regional “Megilot”, para descubrir que en otros 8% de los territorios de Cisjordania habitan solo 1431 israelíes, en solo 6 asentamientos.
El viaje por los territorios constituye sólo parte de la información de la que debe munirse Yehoshua para tomar sus conclusiones. Otros muchos e importantes datos los podrá hallar en páginas oficiales del Estado de Israel. Por ejemplo, que los palestinos constituyen el 82% de los habitantes de Cisjordania. Que en 60 de 126 asentamientos habitan menos de 1000 israelíes y en total, 28 mil personas. En otros 51 asentamientos el número de habitantes oscila entre 1000 y 5000. En total 114 mil israelíes. Los 15 asentamientos restantes son los más grandes, los “bloques”, que conjuntamente con Jerusalén Este, ocupan el 4% de los territorios de Cisjordania y en los mismos se encuentra el 80% de los israelíes que habitan al este de la Línea Verde. Esos son los territorios sobre los que se impondría la soberanía israelí en el marco de un acuerdo de paz con intercambio territorial. Vuelvo a escribirlo. Sobre el 4% de los territorios de Cisjordania vive el 80% de los israelíes que habitan al este de la Línea Verde. De modo que nunca será necesario evacuar a 450 mil israelíes.
Y otro hecho que cabe mencionar. Alrededor del 60% de la fuerza laboral israelí de Judea y Samaria trabaja dentro de los límites de la Línea Verde. Otro 25%, el doble que el promedio israelí, trabaja en el sistema educativo. Cuanto más pequeño y aislado es el asentamiento, aumenta el porcentaje de los empleados por el consejo regional o el sistema educativo y puede hasta alcanzar al 80% de la fuerza laboral. Además, el informe de medición económico-social, publicado recientemente por la Oficina Central de Estadísticas, señala un deterioramiento en 7 de los Consejos Regionales en Judea y Samaria. Hay que mencionar que las dos ciudades habitadas por la población ultra religiosa, “Betar Ilit” y “Modiin Ilit”, en los cuales vive un tercio de los israelíes de Cisjordania, están catalogados en la categoría 1 y son los últimos en la lista socio-económica de localidades israelíes. En otras palabras, son localidades profundamente subvencionadas. Todos los asentamientos están conectados al oxígeno de presupuestos excepcionales. El instituto “Macro” halló que el presupuesto para los años 2017-2018 recientemente aprobado, otorgará a cada israelí que habita en Judea y Samaria 4 veces más que el promedio nacional y decenas de porcentajes más que a los habitantes del norte o el sur del país.
Y a pesar de ello durante los últimos veinte años se ha registrado una drástica reducción en el ritmo de crecimiento de la población israelí en los territorios, de 10.4% a solo el 4%. También el factor de crecimiento es diferente. Solo un tercio del crecimiento proviene de vecinos que se mudan de Israel a los asentamientos y el resto es debido al crecimiento natural (la mitad del cual se registra en las dos ciudades ultra religiosas y que pasarán a estar bajo soberanía israelí en toda constelación).
Los israelíes no transitan por dos tercios de las rutas de Cisjordania y no hay ni agricultura ni industria israelí importante y prácticamente todos los operarios en esos rubros, son palestinos.
De prestar atención a todos estos hechos, Yehoshua entendería que el plan de imponer la soberanía sobre todos los territorios “C” presentado por el Ministro de Educación Naftali Bennet “anexión total de Judea y Samaria y sus dos millones de palestinos” no es factible, además de ser peligroso para el futuro del Estado de Israel desde el punto de vista de su seguridad, la demografía y la moral. Continuando con la gira, Yehoshua descubrirá qué tan infundado es el “Plan de Tranquilización”de Bennet desde el punto de vista político y de seguridad, jurídico y fundamentalmente desde el punto de vista físico en el terreno. Contrariamente a lo presentado en la película de propaganda del partido “Habait Ayehudi”(el Hogar Judío) los territorios “A”y “B”no son dos bloques consecutivos que ocupan el 40% de Cisjordania sino que se trata de por lo menos 168 bloques y localidades palestinas, mutiladas por interminables pasillos israelíes y zonas de tiro desaprovechadas del ejército, bajo la categoría de territorios “C”. Parte de los pasillos están destinados a conectar a Israel a los asentamientos más alejados y pequeños por medio de centenares de kilómetros de rutas de apartheid tendidas con ese propósito. Yehosua también entendería que el plan de Bennett propone extender la frontera israelí con Cisjordania de 313 kilómetros a 1800 kilómetros (sin incluir la Franja de Gaza y la frontera con Jordania). De seguir creyendo en las aspiraciones de Bennet sería posible desmantelar la cerca de seguridad construida por Israel a un costo de 15 mil millones de Shekel pero construir otra a lo largo de la nueva frontera a un costo de 27 mil millones de Shekel, además de otros 4 mil millones anuales de mantenimiento.
Leyendo los mapas y consultando con abogados expertos en el tema, Yehoshua entendería que el 50% de los territorios “C” (un millón y medio de dunams) son tierras palestinas privadas, la mayoría agrícolas, registradas a nombre de los habitantes de 276 localidades palestinas. Entenderá que, siguiendo el modelo de la cerca existente, Israel deberá abrir centenares de pasos de acceso a los agricultores, a un costo de miles de millones de Shekel. Este es el lugar para recordar que Bennett se compromete a crear pasos para el transporte palestino con una inversión de centenares de millones de dólares (calculo ridículo e irresponsable que además ignora los costos de mantenimiento), para permitir el paso de la población árabe sin toparse con puestos militares israelíes.
Por último, no hay que olvidar que tal anexión marcará el fin de la Autonomía Palestina, lo que forzará a Israel a volver a establecer la Administración Civil cuyo costo funcional anual se elevaría a los 11 mil millones de Shekel.
Y en lo que respecta a Netanyahu, a Bennet y al resto de quiénes apoyan el plan de anexión, ya hemos entendido que las realidades en el terreno no constituyen un criterio para sus decisiones políticas. Pero en lo que a A.B.Yehoshua respecta esto es diferente y es de esperar que el viaje le convenza de la realidad. Tiene razón al decir que las probabilidades de que sea alcanzado un acuerdo con los palestinos bajo el gobierno de Netanyahu son inexistentes, pero no puede decirse que se deba a la situación en el terreno.
Yehoshafat Harkabi escribió en 1982, que la visión que busca modificar la realidad es un error nacional. Es la diferencia entre la visión y la fantasía. La visión de un estado democrático y judío sobre el que se basa la solución de dos estados para dos pueblos, es aún hoy más realista que la visión del estado nacional-mesiánico de Netanyahu y Bennett. Y hay que agregar, quizás lo más importante, que solo la solución de dos estados para dos pueblos contiene una visión moral. Ignorar la realidad y sus restricciones es la receta segura para el desastre.

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Presunto ataque aéreo israelí en Siria

Por Daniel Blumenthal
Los medios de comunicación árabes fueron los primeros en informar acerca de un ataque aéreo israelí contra una base militar en Siria durante la noche del martes. El blanco atacado fue un convoy de armas destinado a la agrupación chiita libanesa Hizballah. Como es habitual en estos casos, Israel no confirmó ni desmintió su responsabilidad por el operativo militar, aunque tradicionalmente hace todo lo necesario por evitar que su más peligroso enemigo se arme con más misiles que puedan poner en peligro a la población israelí en caso de una nueva guerra. Según fuentes de la inteligencia militar israelí, Hizballah tiene en su arsenal más de cien mil misiles, capaces de hacer impacto prácticamente en todo el territorio de este país.
Pero de estar Israel tras el ataque, no caben dudas que alguien debió conocer los detalles de antemano. El Comando en Jefe del ejército de Rusia.
Inclusive vuelos comerciales que aterrizan y despegan en el aeropuerto internacional Ben Gurión próximo a Tel Aviv se ven obligados a modificar sus rutas durante los últimos días, debido a la actividad militar de Rusia en Siria y la presencia en el Mar Mediterráneo del portaaviones Almirante Kuznetsov.
Cuando el gobierno ruso desplegó a sus regimientos en Siria, el pasado mes de septiembre, el Primer Ministro Benyamin Netanyahu voló a Moscú para reunirse con Vladimir Putin. Desde entonces, ambos dirigentes se encontraron tres veces y los dos países elaboraron un mecanismo para minimizar el riesgo que pilotos de ambas fuerzas aéreas se vean involucrados en batallas aéreas en cielos de Siria.

Benyamin Netanyahu (de oro) derribado en Tel Aviv

Por Daniel Blumenthal
Benyamin Netanyahu, el Primer Ministro de Israel, fue derribado. No él, sino una voluminosa estatua dorada colocada durante la noche del lunes y sin autorización previa por el artista plástico israelí, Itay Zalait frente al edificio del ayuntamiento de Tel Aviv, en la Plaza Rabin, plaza en la que fue asesinado en 1995 el entonces Primer Ministro Itzjak Rabin, su rival político.
Se trata de un acto artístico-político subterráneo que emula al bíblico Becerro de Oro, o una sátira que pretende comprar a Netanyahu con Sadam Hussein, o Josef Stalin.
“La instalación de esta estatua quita una capa de polvo del tejido social”, dice el escultor.
Inspectores municipales le adosaron una orden de desalojo. Un portavoz de la municipalidad de Tel Aviv declaró que “por una parte la libertad de expresión es un valor muy importante, pero por otra parte este tipo de manifestaciones debe ser coordinado con anticipación.
Pero el público no esperó al accionar del ayuntamiento y un par de horas más tarde, Benyamin Netanyahu de oro y yeso fué derribado.